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SSD · TBW y garantia

Qué significan los TBW y la garantía de un SSD

Qué significan los TBW y la garantía de un SSD

Si has mirado alguna vez la ficha de un disco SSD del catálogo, habrás visto que junto a la velocidad y la capacidad aparecen dos datos que van de la mano: los años de garantía y una cifra seguida de las letras TBW. Los años se entienden solos. El TBW, en cambio, suele generar dudas: qué mide exactamente, si la cifra es mucha o poca y qué ocurre cuando se alcanza.

Por qué escribir desgasta un SSD

Un SSD guarda los datos en celdas de memoria flash NAND. Cada celda retiene una carga eléctrica: según la carga que tenga, representa unos valores u otros. Escribir o borrar obliga a mover esa carga a través de una capa aislante muy fina, y ese trasiego la va dañando poco a poco. Tras muchos ciclos de escritura y borrado, la celda retiene peor la carga o confunde unos niveles con otros, y ahí empiezan los errores.

De ahí se deduce que lo que desgasta es escribir, no leer, y por eso la vida útil de un SSD se expresa en datos escritos y no en horas de uso. El desgaste es gradual, y el fabricante lo resume en una cifra de terabytes.

Qué es exactamente el TBW

TBW son las siglas de "terabytes written", terabytes escritos: la cantidad total de datos que el fabricante indica que se pueden escribir en el disco dentro de su garantía. Si un modelo de 500 GB declara 300 TBW, significa que la garantía cubre hasta 300 terabytes de escritura acumulada, dentro del plazo en años que marque el fabricante.

Para poner la cifra en contexto, basta con hacer cuentas. Escribiendo 20 GB al día, alcanzar 300 TBW llevaría unos cuarenta años; escribiendo 100 GB al día, unos ocho. Cuánto escribe cada equipo depende mucho del uso, y el propio disco lo apunta, como verás al final.

Hay un matiz que conviene conocer: dentro de una misma familia, el TBW suele crecer con la capacidad. En el Samsung 870 EVO, por ejemplo, el de 250 GB declara 150 TBW, el de 500 GB 300 TBW y el de 1 TB 600 TBW. Tiene lógica: con más celdas, el controlador puede repartir las escrituras entre más espacio.

El tipo de memoria NAND marca la resistencia

No todas las celdas aguantan lo mismo. Según cuántos bits guarde cada una, hablamos de SLC (un bit), MLC (dos), TLC (tres) o QLC (cuatro). Cuantos más bits por celda, más niveles de carga hay que distinguir en el mismo espacio: una celda QLC maneja dieciséis niveles distintos; una SLC, solo dos. Por eso, en general, la resistencia baja al subir la densidad: los discos con memoria TLC soportan menos ciclos que los MLC, y los QLC menos que los TLC.

La tecnología 3D NAND apila las celdas en capas verticales en lugar de encogerlas en un plano. Aun así, las siglas por sí solas no cuentan toda la película: el dato que resume la resistencia de un disco es el TBW del modelo concreto.

La garantía: años o TBW, lo primero que llegue

Aquí está el punto que más se pasa por alto. En marcas como Samsung, la garantía de un SSD es un doble límite: cubre el plazo en años o los TBW declarados, lo que llegue primero. Si a los tres años ya has escrito los terabytes del límite, la garantía se ha agotado aunque en el calendario queden años. Funciona como la garantía de un coche expresada en años o kilómetros. Las condiciones cambian de un fabricante a otro, así que conviene leerlas en su web.

Con un uso ligero es difícil acercarse al TBW antes de que pasen los años. El escenario cambia cuando el disco trabaja en escritura continua: un servidor, una estación de edición, un sistema de vigilancia que graba sin parar. Ahí el límite de terabytes puede llegar antes que el de años.

Qué pasa cuando se supera el TBW

El TBW marca el límite de la garantía, no una fecha de caducidad exacta. Por dentro, el controlador va retirando bloques problemáticos y sustituyéndolos por bloques de reserva. Cómo se comporta el disco cuando ese desgaste avanza depende de cada modelo y fabricante. Lo que sí cambia al superar el TBW es la garantía: a partir de ahí deja de cubrir el disco.

También conviene saber que el desgaste real puede ser mayor que la cantidad de datos que crees haber escrito. La memoria NAND se escribe por páginas pequeñas pero se borra por bloques grandes, de modo que para reescribir un dato el controlador a veces tiene que mover y copiar información extra. Ese trabajo añadido se conoce como amplificación de escritura. Funciones como TRIM, que avisa al disco de qué datos ya no hacen falta, ayudan al controlador a evitar parte de esas copias innecesarias.

Cómo leer este dato en la ficha de un disco

El TBW aparece en las especificaciones, normalmente junto a los años de garantía, y a veces con el nombre de "endurance" o resistencia. Lo encontrarás igual en un SATA de 2,5 pulgadas que en un modelo M.2 de los que van conectados directamente a la placa, porque el concepto no depende del formato sino de la memoria y el controlador. Para comparar dos discos con sentido, fíjate en el TBW dentro de la misma capacidad: las cifras de un modelo de 250 GB y de uno de 2 TB no juegan en la misma liga aunque sean de la misma familia.

Cómo comprobar el desgaste de un SSD en uso

Los SSD registran sus propios datos de salud mediante SMART, y en los NVMe el registro de salud incluye los datos escritos hasta la fecha y un porcentaje estimado de vida consumida. Varios fabricantes ofrecen una utilidad gratuita para consultarlo de forma gráfica, como Samsung Magician, Crucial Storage Executive, la utilidad de WD o Kingston SSD Manager, y existen además programas genéricos que leen esos mismos valores. Echarle un vistazo de vez en cuando, o antes de hacerte con un disco de segunda mano, te da una estimación del desgaste. En las marcas de SSD de esta sección puedes ver los modelos de cada fabricante.

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