Son treinta y cuatro modelos en formatos M.2 y 2.5", con capacidades que van desde 256 gigabytes hasta un terabyte. Aquí podrás comparar las distintas líneas que ofrece esta marca: desde la gama Performance+ con memoria DRAM para un mejor rendimiento en tareas exigentes, hasta la Basic, pasando por las variantes Superior y Superior+.
Empieza por el formato: el M.2 NVMe PCIe corre más que el 2,5" SATA. Después, mira la capacidad que necesitas y si prefieres memoria DRAM (más resistente con uso intensivo) o QLC, que se orienta a un uso más general. La presencia de DRAM marca diferencia en rendimiento sostenido y durabilidad, así que es un dato que conviene tener en cuenta según el tipo de trabajo que vayas a darle a la unidad.